Mi nombre es Sandra Martínez, aunque elegí Aizane como nombre artístico. Vivo en Madrid y me considero una persona soñadora y sensible, enamorada de los viajes, la naturaleza y la fotografía. 

Mi viaje con la fotografía comenzó casi sin darme cuenta, estudié Gráfica Publicitaria con 19 años y fue allí cuando aprendí fotografía analógica y me fasciné con ella. Siempre me atraía el mundo del arte y las tecnologías, pero era joven y necesitaba trabajar. Al terminar los estudios di comienzo mi carrera profesional como diseñadora gráfica y hasta ahora es lo que “me ha dado de comer”. Dejé de lado la fotografía aunque siempre estaba ahí… en mi cabeza, y en todos los viajes hacía miles de fotos de tipo fotoreportaje, ya que me encanta fotografiar personas.


Todo cambió hará unos 5 años atrás, estaba harta de mi trabajo y necesitaba volver a conectar con lo que más amaba, la fotografía. Entonces realicé un curso avanzado donde me di cuenta de que hacer retrato era lo que me daba la vida. Encontré mi camino, la fotografía de retrato.

Al principio no sabía muy bien por dónde empezar, gracias a los grupos de Facebook me apuntaba a quedadas y allí conocí a muchos fotógrafos y modelos que ahora son amigos. Al realizar varias sesiones me percaté de que la naturaleza debía estar presente en mis retratos, buscando siempre emocionar con esa conexión que para mí es importante no solo en la fotografía sino en mi vida.

Mi primera cámara con la que hice retratos fue la Canon 550D


, en realidad la usaba para todo, empecé con el kit básico 18-55mm pero en cuanto me compré el Canon 50mm 1.4 no he vuelto a usar objetivos zoom. Más tarde me compré el objetivo Canon 24mm 2.8 , el Yongnuo 35mm F2 y el Canon 85mm 1.8. 

Mi favorito es el 50mm, lo uso casi siempre, el 85 lo uso para primerísimos planos y crea un bokeh precioso, y, por otro lado, el 35mm para planos generales más abiertos o para interiores.

Hace un año y medio por fin me compré la Canon 6D Mark II y noté un gran cambio, sobre todo en el ISO, puntos de enfoque, la pantalla etc., me da mucha más seguridad. En mi mochila ya nunca pueden faltar el 50, 35 y el 85 mm, además de un pequeño reflector, que solo uso su parte blanca para quitar luces duras y suavizar sombras.

La mochila Lowerpro Photo Hatchback 22L AW es súper útil porque aparentemente no parece una mochila fotográfica y tiene espacio para meter de todo como es en mi caso. En ella te encontrarás un espejo, vestidos, flores, pinzas, ¡de todo! y además puedo quitar la parte donde se guarda la cámara para darle otro tipo de usos.

Por último, en cuanto a mi equipo para la postproducción uso un iMac, dado que me dedico al diseño gráfico siempre he usado Mac y estoy súper contenta, nunca falla.

Cada vez edito menos mis fotos, sobre todo el tema pieles, busco la naturalidad en todos los sentidos y en ocasiones con un aire dramático y de misterio, pero le doy mucha importancia al color. Me inspiro en todo; cine, música, pintura… y nunca dejo de aprender.

Web: aizanephoto.com
Instagram: @aizane