Publicista de profesión, director de arte por definición, fotógrafo de corazón. Busco el equilibrio entre estética y belleza. El detalle me obsesiona y define mi trabajo.

Todo empezó con mi primer viaje a África, en concreto a Namibia. No me esperaba que esa elección cambiaría mi forma de convivir con la naturaleza y mi manera de expresarme a través de ella.

Con mi trabajo intento aportar una mirada distinta a este género, ir más allá de los estereotipos que todos tenemos grabados en nuestras mentes.

Creo que cada animal tiene una alma que es posible capturar. Busco encontrarla y humanizarlos. Reflejando en cada fotografía una personalidad o un carácter distinto con el que cada uno de nosotros pueda sentirse identificado.

Todos mis referentes siempre han sido fotógrafos cuyos trabajos se han basado en la fuerza de la luz, el poder del retrato y sobre todo la utilización del blanco y negro. Así que supongo que mi transición hacia este código a sido algo natural.

En definitiva, con mi trabajo intento aportar mi granito de arena al mundo de la conservación y sobre todo concienciar al mundo del peligro que corren muchos de los hábitats y de los animales que en ellos viven.

Normalmente acostumbro a viajar siempre con dos cuerpos:

Canon 5D mark III y Canon 5D Mark IV y dependiendo del destino me llevo unos objetivos u otros. Desde que me lo compré es mi fiel compañero de viajes, el Canon 400mm f2.8 L IS USM. Aunque este modelo es muy pesado, la calidad que ofrece es excelente. Acostumbro a llevarlo montado con la Mark IV, ya que la resolución y las características de esta cámara se ajustan perfectamente a mis necesidades.

Utilizo la 5D Mark III como apoyo y le monto el versátil Canon EF 100-400mm f/4.5-5.6L IS USM que por su rango focal que me permite mucho más juego.

También tengo el Canon EF 70-200mm f/2.8L IS II USM pero este lo utilizo en casos muy puntuales, cuando la situación lo requiere. Por ejemplo, en Tanzania, cuando estás frente a los kopjes (formaciones rocosas en medio de las planicies) y quiero encuadrar toda una familia de leones.


O en Kenia, cuando toda una familia de elefantes se te va acercando y con un 400 mm es imposible encuadrarlos enteros. Situaciones donde la luz empieza a ser escasa y por no forzar de ISO monto este objetivo. O también en momentos en los que quiero encuadrar al animal en su hábitat natural.

Al utilizar mayormente el 400mm siempre llevo conmigo un par de duplicadores, el Canon Extender EF 1.4x III y el Canon Extender EF 2x III, aunque este último lo utilizo menos, ya que la perdida de nitidez es más evidente.

Por último, tengo un Canon EF 100mm f/2.8L Macro IS USM , pero sólo lo utilizo en casos muy concretos o para cuando voy a hacer fotografía submarina.

Igual que el flash Canon Speedlite 430EX, ya que para el tipo de fotografía que hago me gusta más disparar en luz natural.

Normalmente pasamos mucho tiempo sentados en un vehículo frente a los animales esperando el momento y la situación deseada, pero otras veces y dependiendo del destino, si está permitido, los safaris se hacen a pie y somos nosotros los que vamos en busca de los animales.

En estos casos suelo utilizar un antiguo monopié de aluminio de la marca Monfrotto que me ayuda mucho a estabilizar el peso del 400mm y la Mark IV cargada con el grip y sus dos baterías.

Para llevar todo este material tengo dos mochilas que también uso dependiendo de lo que necesito cargar conmigo. Una Lowepro Flipside 400 AW para cuando no llevo conmigo el 400mm y una Lowepro Flipside 500 AW que me permite cargarlo, más todo el otro material necesario como baterías extra, cargadores, cables…

Siempre llevo conmigo un iPad Pro que uso como backup para mis imágenes y donde hago mis pruebas y retoques provisionales para plasmar lo que tengo en mi mente y hacerlo sobre el terreno.

Web: www.gabiguiard.com
Instagram: @gabi_guiard