Me llamo Gabriela Sarahí, soy mexicana y me encanta estar en movimiento, gracias a mis padres, viajar y tomar fotografías es algo que ha formado parte de mi vida desde que nací. Esto me llevó a escoger carreras que me permitieron tener una visión más amplia de este mundo, así fue que decidí estudiar arquitectura y fotografía. Realicé ambas formaciones en la Universidad Veracruzana, ejerzo como arquitecta al mismo tiempo que realizo sesiones de fotografía de arquitectura a despachos de arquitectura mexicanos.

Me interesa mucho mejorar los procesos de todas las actividades que realizo, por lo que me encuentro en una constante auto-evaluación: desde el cómo tratar al cliente, hasta la entrega de proyectos. Fuera del trabajo, disfruto mucho del cine, la música y la pintura. 


Mi especialidad es la fotografía de arquitectura y mi proceso para llegar ahí ha sido muy divertido. Todo empezó cuando decidí estudiar arquitectura, en la carrera siempre me interesó la parte creativa de la misma, me enfoqué en el diseño gráfico, arquitectónico y editorial. En el 2016 obtuve una beca para poder hacer un viaje a Japón, ahí fue donde me enamoré de esta profesión. La pulcritud de la arquitectura japonesa me ayudó a tomar fotografías de las que me enamoré y hoy en día siguen sorprendiéndome.

Después de ese viaje decidí estudiar la licenciatura en fotografía lo que complementó mi formación, tras varios años de preparación y al haberme titulado como arquitecta, en el 2018 realicé mi primera sesión como profesional de la fotografía.

Actualmente trabajo con una Nikon D7200, es un equipo ligero y muy versátil, sobre todo resistente al trabajo duro, al formar parte de la gama media de Nikon, fue más fácil para mí poder comprarlo, ya que la inversión inicial es más reservada.

Al tener un formato DX aposté por invertir en un cuerpo que permitiera la compatibilidad con lentes de alta gama. Es un equipo que uso exclusivamente para fotografiar arquitectura, me gusta el rendimiento que da respecto al uso y el consumo de la batería. Sin embargo, en una sesión (día completo) utilizo dos cargas de batería.

Tiene conexión Wi-Fi incluida, lo cual se agradece ya que al descargar la aplicación de Nikon Wireless Mobile Utility puedo utilizar cualquier dispositivo como pantalla de previsualización. Además se puede obturar con este, por lo que es muy conveniente para tomas de baja velocidad, evitando así tener que conseguir un disparador, lo que economiza espacio.

La calidad de la imagen que brinda con 24 megapixeles es muy alta, esto me da la confianza de darle a mi cliente imágenes con capacidad de ser publicadas en medios digitales e impresos.

El sistema de enfoque, tanto manual como automático, es de 51 puntos, algo que es muy importante para mí ya que a la hora de estar describiendo espacios busco que cada área salga lo más nítido y definido posible.

En general, es un equipo con el que estoy muy a gusto, aunque tiene sus limitantes para trabajar de noche o hacer video. Sigue sin ser un equipo full frame, sin embargo, es una etapa en mi línea de trabajo, mi primera cámara fue una Nikon D3200, un equipo que me ayudó a tomar confianza como fotógrafa.

Con este segundo cuerpo (D7200) me siento más capacitada en aspectos de aprovechamiento técnico del mismo. Aspiro a un equipo full-frame una vez que agote todas las posibilidades que tiene para ofrecer mi equipo actual.

Empecé con el objetivo kit: Nikon 18-140mm 1:3.5-5.6 G ED VR, con este abordé mis primeras sesiones. Es un lente pesado, pero te da apertura suficiente para capturar fachadas e interiores. La versatilidad de este lente me da la posibilidad de capturar detalles dentro de la obra o proyecto que un lente angular no proporciona. Además, siempre busco trabajar desde el «punto dulce» del lente, lo que técnicamente me ayuda a obtener un mayor aprovechamiento del mismo.

Hoy en día trabajo con un lente ultra gran angular: Nikon AF-P DX NIKKOR 10-20mm f/4.5-5.6G VR. Con este lente he quedado fascinada, es un lente ligero, muy versátil por el zoom incluido y económicamente accesible. Traduce muy bien mi visión de los espacios a la imagen. La calidad en combinación con el cuerpo resulta muy eficiente y satisface por completo mis necesidades fotográficas.

Para la sesión de una casa residencial empiezo con mi lente gran angular. Cuando registro los espacios más importantes me gusta viajar a través del proyecto con mi lente 18-140mm.

Viajo a lo largo de México por lo que buscaba un trípode ligero y flexible para guardar dentro de la maleta y no tener problemas en mis traslados. Escogí un Dolica GX700P106, muy recomendado por sus dimensiones, adecuado en cuanto a la calidad respecto a su costo.

Utilizo filtros UV para ambos lentes y un filtro polarizador para cuando necesito eliminar reflejos dentro de los proyectos. Llevo desde hace mucho bitácoras de trabajo donde registro mis sesiones de manera escrita, por lo que es indispensable para mí: una libreta y una pluma en cualquier sesión. Para mi proceso de post-producción ocupo una Mackbook Pro 15” más una tableta Wacom One, editando desde Lightroom y Photoshop.

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