Soy Juanca Lagares, arquitecto de formación y fotógrafo de arquitectura de profesión. Y recalco «de arquitectura» porque es la especialidad que conozco y he desarrollado desde un principio, debido a mi formación como arquitecto. 

Mis inicios en la fotografía no pueden contarse como una trayectoria en línea recta y sin disrupciones. Como para casi todos los fotógrafos, el comienzo en la fotografía parte de una afición. Me atraían las cámaras, disfrutaba manejandolas y me divertía «tocando» las fotos que hacía. Yo era el fotógrafo del grupo con 14 años. Sin embargo, la relación con el mundillo era meramente amateur y con cámaras compactas. No me planteaba ser fotógrafo ni estudiar fotografía.


Palacio de la Justicia de Córdoba – Proyecto de Mecanoo

Comencé la carrera de arquitectura, primero con más intuición que vocación y posteriormente la vocación fue aumentando. Cada vez me gustaba más. Era un apasionado de las revistas especializadas en arquitectura y me encantaban las obras fotográficas que aparecían en ellas. A menudo me interesaba ver quien era el fotógrafo.

Poco a poco fui comprendiendo y asimilando que la fotografía es una herramienta de representación de la «arquitectura construida» muy ligada a este mundo y fundamental para su transmisión. Veía que los estudios de arquitectura ocasionalmente contaban con su fotógrafo de referencia. Y estos fotógrafos normalmente también eran arquitectos o arquitectas. Esta idea me llamaba mucho. 

Nuevas oficinas de Bayma Salt – Proyecto de Reondo Estudio

Durante la carrera me regalaron mi primera «Reflex» y fue ahí cuando comencé a experimentar con el modo manual. Comencé aprendiendo con cualquier cosa y luego me fui encontrando: lo que más me gustaba era fotografiar «edificios». 

De ser una mera afición puntual, durante el último año de carrera, mientras hacía el proyecto final, comenzó a ser una afición frecuente. Practicaba y trataba de «imitar» lo que veía. Y poco a poco me lo fui planteando como una posible salida profesional. Necesité algo de apoyo externo para atreverme a dar el paso, a la vez que lo complementaba con la actividad profesional de arquitecto. Poco a poco fueron saliendo cosas y hasta hoy. 


Centro de reuniones de Grândola – Proyecto de Aires Mateus

Como conclusión, pienso que si no hubiera estudiado la carrera de arquitectura, probablemente hoy no me estaría dedicando a la fotografía, ya que es la única especialidad que hago y que realmente me gusta como para hacerla profesionalmente. La profesión del fotógrafo de arquitectura está muy ligada a esto, ya que es fundamental que sepamos valorar y transmitir las ideas con las que se hizo el proyecto.

Actualmente trabajo en exclusiva con una Sony Alpha 7II, de 24 Mpx, aunque me ronda por la cabeza hacerme con un segundo cuerpo. Cuando comencé a realizar trabajos y di el salto a «full frame», me surgieron muchas dudas con el equipo: si seguir en Canon, si pasar a Nikon o Sony… Al final, me decidí por Sony, principalmente por la calidad de sus sensores, su peso más reducido en aquel momento y la posibilidad de trabajar con lentes Canon sin mucho problema a través de un adaptador.

Vivienda unifamiliar en Córdoba – Proyecto de Complot Arquitectos

Hoy me siento satisfecho con la elección y solo tengo una “pega” para este modelo, que calidad/precio me parece excelente: la falta de una segunda ranura para tarjeta de memoria como backup de la primera. Esto en las nuevas versiones ya se corrige, pero al principio no le di importancia y ahora me parece fundamental y el motivo por el que la cambiaría.

Para el apartado de fotografía aérea (muy atractiva en arquitectura) también cuento con un drone DJI Mavic 2 Pro, que es muy ligero de transportar y tiene una cámara que da buenos resultados. 

Mi equipo de lentes consiste en los modelos Canon 17mm TS-E y Canon 24mm TS-E. Además los complemento con la primera versión de la lente de Canon EF 24-105mm F/4 L.

Residencia de mayores en Alcacer do Sal – Proyecto de Aires Mateus

Las dos primeras son lentes más que contrastadas para el trabajo de fotografía de arquitectura e interiores. La posibilidad de desplazar la lente o de montar panorámicas ofrecen un sinfín de posibilidades de composición. En este caso, uso el 85% de las veces «el 24 mm», ya que la visión que da es más cercana a la realidad y tiene una nitidez excelente.

El Objetivo Canon TS-E 17 mm es igualmente excelente, pero distorsiona más y lo uso para casos de espacios reducidos o acentuar algunas puntos de vista debido a su distorsión.

Al Canon 24-105 le doy un uso más de batalla. Es el objetivo para el resto de cosas: desde hacer detalles, por la posibilidad del zoom, hasta llevármelo a viajes. Es un objetivo muy versátil y que da buena nitidez. Aunque no es muy luminoso, como trabajo siempre sobre trípode, no me supone un gran problema.

El 99% del tiempo trabajo sobre un trípode Vanguard Alta Pro 263AT, que siempre me ha dado muy buenos resultados. Cambié su rótula nativa a una Manfrotto 410, ya que permite una nivelación y ajuste más preciso. Eso sí, es muy pesada y no se mueve de forma suave.

Colegio Eucaliptus en Olivares (Sevilla) – Proyecto de Gabriel Verd Arquitectos

Destacaría la incorporación reciente del anillo TS-E Frame de Rogeti, el cual ando probando y obtengo ciertos beneficios. Se trata de un anillo que agarra mis lentes TS-E al trípode y deja que el desplazamiento lo haga la cámara (el sensor). Con esto puedes hacer panorámicos de forma precisa, «sin imperfecciones», debido a que la lente no se mueve. El efecto es similar al conseguido por una cámara técnica. Sin embargo, este anillo a veces también limita la movilidad de la lente, por lo que no acabo de darle un uso continuado.

También tengo un flash Godox TT600S, aunque el uso que le doy en arquitectura o interiores es muy muy reducido y lo tengo más «para jugar».

Para transportarlo todo tengo una mochila Lowepro Pro Tactic 350AW, que de momento me permite llevarlo todo y es muy cómoda. Sin embargo, para ciertos reportajes no descarto adquirir una maleta con ruedas. Para guardar el trípode tengo una funda Manfrotto.

En edición trabajo con la suite de Adobe. Lightroom para organizar el trabajo y Photoshop para la edición.

Web y redes sociales

WEB: juancalagares.com
Instagram: @juancalagares

Foto de portada: Cúpula del Reichstag – Proyecto de Foster & Partners