Mi nombre es Ramsés Radi y nací en Madrid en la época de Naranjito.

Mi primer contacto con una cámara réflex fue en el instituto, a los 16 años. Se nos ofrecía la posibilidad de cursar la asignatura de Imagen, donde nos explicaron el funcionamiento básico de las cámaras junto con algunas teorías de la Gestalt. Más tarde, me regalarían una cámara Zenit traída de Egipto con el fotómetro roto y una pila de botón que no duraría más de 20min. Exponía entonces, la película, guiándome por el gráfico de una tabla orientativa que aparecía impresa en el reverso de las pequeñas cajas de Kodak e intentaba (muchas veces en vano) subsanar los errores de exposición mediante el positivado.


Unos años más tarde, trabajando como camarero, compré una Nikon de segunda mano a una compañera que había decidido abandonar la fotografía definitivamente. Por fin tenía fotómetro! Años más tarde, uno de mis compañeros me robaría aquella cámara durante una fiesta de Halloween, donde el jefe me propuso hacer un pequeño reportaje a la vez que trabajar de ayudante de cocina (éste sería el comienzo de un multitasking que duraría muchos años)

Debido a lo feo del asunto, mis amigos más cercanos hicieron una colecta; y entre todos me compraron una Canon EOS300, que para unos universitarios de primer año fue un considerable esfuerzo y una gran alegría para mí, que no tardé en estallar en sollozos ante tal muestra de cariño.

Estudié un curso de fotografía profesional en uno de esos centros de renombre donde se paga mucho y no se aprende nada, y tuve que pasar al autoaprendizaje repasando los clásicos libros de Michael Langford una y otra vez, y disfrutando de aquellas colecciones que Taschen publicaba sobre Arnold Newman o Jeanloup Sieff. Lo que ahora es Internet o Instagram, para mi generación era meterse a husmear en la sección de librería de un VIPS.

Estudié fotoperiodismo en la agencia COVER ahora extinta (esta era la época de transición a la fotografía digital) y me tiré a la piscina, me marché a Nueva York. Ahorré para poder estar al menos 3 meses sin trabajar y dedicarme solo a hacer foto-reportajes. Conclusión: no funcionó.


Volví a Madrid, donde se me ofreció la posibilidad de trabajar en el rodaje de algunos videoclips y acabé en la escuela de cine Séptima Ars, estudiando dirección de fotografía. Y si, ahora sí estaba aprendiendo. Me educaron sobre las temperaturas de color, cómo cortar la luz, cómo direccionarla, cómo recrear horas del día mediante la iluminación; y lo mejor de todo és que los mismos principios podría usarlos en foto fija.

Emigré a Canadá. Mi habitación alquilada era en verdad un salón, y por ello, lo suficientemente grande como para montar un pequeño estudio. Allí fue donde empecé a trabajar la fotografía de moda, que había retomado un par de años antes en Madrid pero que no llegó a cuajar del todo. Me esforzaba mucho por parecerme a otros fotógrafos y fotógrafas que admiraba: a parte de ser más buenos, eran más jóvenes; y acabé metido en la moda como en una carrera de fondo a la vez que enamorado del proceso creativo que implicaba toda la producción.

En Vancouver empezaron a aparecer los primeros encargos, y después llego UK, Hong Kong y China, donde dejé de ser freelancer para trabajar 3 años como fotógrafo full time y que constituyó un excelente rodaje y una gran experiencia.

Actualmente trabajo como freelancer en Madrid y Berlín. Utilizo una Canon 5D mark III. Tiene ya más de 200K disparos y sigue dando resultado excepcionales.

Objetivos:

  • Canon 24-70mm 2.8 L Mark II (sobre todo para campañas pero es un todo terreno)
  • Canon 70-200mm 2.8 L USM (Lo uso mucho en catálogos donde las proporciones tienen que ser más respetadas y la perspectiva más plana) A veces da un poco de fringe y hay que corregirlo.
  • Canon 100mm 2.8 L Macro (Beauty y joyería donde hace falta usar el macro)
  • Tokina 16-28mm Opera 2.8 (fotografía de interiores) Si vas a usarlo con personas hay que temer mucho por las aberraciones, la falta de foco en los corners y el fringe.

Filtros polarizadores B+W. Carta de color X-Rite.
Flash Godox 200 AD (Es uno de los flashes más versátiles que conozco. A medio camino entre un flash de mano y un flash de estudio) con cable de adaptador de zapata (aparece en la foto del kit), 2 x Godox 600 AD

La gran ventaja de utilizar equipamiento Godox es que hasta ahora, nunca he gastado más de dos batería por foco en cada jornada. 2 x Trípodes ligeros K&F

Instagram: @ramses.radi
WEB: ramsesradi.com