¡Hola! Mi nombre es Rut Domene y mi relación con la fotografía empezó desde bien pequeñita. Mis primeras fotografías construidas se las hacía a mis muñecas y figuras de acción colgándolas con hilos de pescar y usando cartulinas de colores a modo de fondo de estudio.

En 2008, tras un duro verano como monitora de campamentos, compre mi primera cámara, una Sony Alpha 230 que venía con su objetivo 18-55mm. Aprender a usarla de forma manual me costó bastante, aquello de los parámetros se me hacía un mundo enorme.


Quedé maravillada con los colores de aquel sensor y la nitidez de las fotos en comparación con las que había hecho hasta el momento con la pequeña Nikon Coolpix3700 de mi padre.

Con el paso del tiempo empecé a usar y sacar la cámara cada vez que tenía oportunidad, pero me di cuenta que la fotografía de calle, arquitectura, paisajes, animales… no era lo mío. Con el paso del tiempo vendí la Sony y me compré una Nikon D7000 de segunda mano con el objetivo Tamron 28-300.

En ese momento, por diferentes motivos, dejé la fotografía a un lado durante varios años de mi vida, hasta que un día una persona me habló de la existencia de los grupos de intercambio y las colaboraciones fotográficas.

Mi especialidad fotográfica es el retrato con ambientaciones en épocas pasadas y cierto aire fantástico. Para ello me apoyo en los pilares del vestuario, maquillaje, atrezzo y la posproducción. Contar una historia a través de la invención de un personaje es algo que me obsesiona y es el de motor fundamental de mis creaciones

Conforme fui entrando en el mundo de la fotografía, conocí a muchos profesionales del sector audiovisual. Esto permitió que mi horizonte de expectativas creciera exponencialmente. Con cada idea y trabajo realizado tenía más y más claro que con lo que más disfrutaba sin ninguna duda era con la fotografía de retrato.

Llegado un momento el aprendizaje autodidacta se me hizo lento en comparación con mis ganas de adquirir conocimiento, por lo que decidí estudiar en una escuela de fotografía durante un par de años.

En la escuela me empapé de todas las diferentes disciplinas fotográficas, aprendí a desenvolverme en un estudio (cosa que en un principio me daba bastante miedo) y me obligué a aprender a usar Photoshop, entre otros programas.

Además de toda esa parte técnica, conocí a un grupo de personas increíbles, atesoré experiencias que jamás podré olvidar y vi una mejora en mis trabajos y discurso artístico bastante importante. La escuela afianzó aún más mi pasión por el retrato y despertó mi amor por la moda. Actualmente sigo acudiendo a talleres presenciales y a cursos online; aprender y experimentar es algo que me entusiasma y que creo vital para seguir mejorando y explorando nuevos mundos.

Actualmente disparo con una Nikon D750


. La compré cuando el obturador de mi anterior cámara decidió que había llegado el momento de romperse durante una boda. Elegí esa cámara por la robustez de Nikon, porque quería dar el paso a Full Frame y debido a que ya disponía de varios objetivos muy buenos y con los que me sentía cómoda trabajando. La doble ranura de tarjeta de la cámara siempre me ha parecido muy útil. La cámara también dispone de una pantalla ligeramente abatible que es estupenda para la toma de fotografías o vídeos en “live view” desde posturas extrañas.

Actualmente tengo 3 objetivos con los que cubro todo el rango focal necesario en cualquier ocasión

  • Tamron 70-200 2.8: mi objetivo favorito. Antes de adquirirlo probé los similares de Nikon y Sigma y por comparativa de calidad-precio sin duda elegiría este una y otra vez. Es bastante pesado y para personas menudas (como es mi caso) puede resultar un poco aparatoso, pero la luminosidad y los colores que se pueden capturar me enamoraron desde el primer momento. Lo uso prácticamente para todo, pero es un excelente aliado para editoriales de moda, pasarela y para tomar encuadres muy variados de tus retratos.
  • Nikkor 50mm 1.4: un objetivo ligero de una luminosidad increíble. Perfecto para crear un ambiente de trabajo más relajado. Permite recoger encuadres desde cualquier perspectiva y con un bokeh precioso.
  • Sigma Art 18-35mm 1.8: ideal para espacios reducidos con condiciones de luz regulares. Es mi objetivo de retaguardia para ocasiones puntuales, no lo uso como principal de retrato puesto que la focal deforma ligeramente las facciones. Es muy compacto y algo pesado, pero su luminosidad hace que merezca la pena tenerlo. Personalmente lo uso para eventos, pero no es uno de mis “indispensables”.

Mi mochila de fotografía es pequeña y siempre suelo llevarla llena con el equipo. Es de las típicas negras por fuera y con acolchado verde fosforito por dentro con compartimentos removibles. Me gusta que la mochila sea discreta para no llamar demasiado la atención, pero cuando necesito llevar material extra, como algún flash o foco, se me queda pequeña.

El trípode rara vez lo saco de casa y principalmente lo empleo para la fotografía de autorretrato. En mi caso tengo un Manfroto bastante pesado, da mucha estabilidad a la cámara y evita caídas por peso, viento o pequeños movimientos, pero no lo recomiendo sacar si no dispones de vehículo para transportarlo.

Otros accesorios de los que dispongo y creo que son muy útiles, son un par de flashes de mano (Neewer Speedlight NW988 y Yongnuo Speedlite YN560 III), una antorcha led (Yongnuo YN300 II), portafondos, telas diversas y pinzas (muy útiles en casi todas las ocasiones). Por otro lado, debido al tipo de fotografía que hago, considero muy útil disponer de un conjunto de vestuario y atrezzo diverso. Para ello visito tiendas de segunda mano, mercadillos y utilizo aplicaciones como wallapop para encontrar el material necesario para la ambientación de mis historias. La recopilación de estos elementos la considero esencial y muy gratificante a efectos de alcanzar mis objetivos fotográficos.

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