Soy Víctor, tengo 29 años y nací en Terrassa, una ciudad situada en la provincia de Barcelona. Actualmente me encuentro en Ho Chi Minh (Vietnam). Llevo desde los 22 viajando, y no veo el momento para dejar de hacerlo.

Mi fotografía se basa en la tan famosa y ambigua «Fotografía de calle», y todo empezó en Bangkok (Tailandia) en 2016, pese a viajar considerablemente, jamás había sido una persona que sacase fotos de absolutamente nada, como mucho alguna foto mal hecha con el móvil para enseñar a la familia, pero atracción hacía la fotografía, ninguna, de hecho.


Un conocido me dejó jugar con su Nikon D3000 allí en Tailandia. La medio probé sacando fotos de un poco de todo, como todos hacemos al iniciarnos en este mundillo, pero me decanté inconscientemente por la fotografía “callejera”, sin siquiera saber aún en que consistía. Indudablemente, me enganché. Pero la D3100 al no ser mía, desgraciadamente no pude desarrollar ningún estilo propio en absoluto.

Tuve que esperar hasta el año siguiente, situado en Vietnam en ese momento, compré una Nikon D3000 de segunda mano con su zoom 18-55mm. Así fui tirando una buena temporada, hasta que me agencié de mi actual Nikon D7000 junto a 3 lentes manuales:

El 135mm (202,5mm) aún no lo he llegado a usar, me apetecía un tele para comprimir el plano y jugar con las líneas, veremos qué tal. Salgo de casa con el 24mm (36mm) puesto, y ya depende de la situación dada me muevo y si me es imposible, cambio al 50mm que sería un 75mm en mi D7000.

Sinceramente, no tengo problema para acercarme a desconocidos, pese a que en la mayoría de mis fotos, el entorno es lo más importante, el sujeto viene después. Me van las líneas, colores y sombras/luces peculiares.

Se perfectamente que los supuestos fotógrafos callejeros usan un equipo pequeñito y discreto. A mí, me importa algo menos. Mi equipo es compacto, resistente y rápido. Y aunque quisiese pasar desapercibido, siendo un turista en todo momento, soy el blanco de todas las miradas.

De todas formas, siempre llevo la cámara encendida y con los ajustes acorde al momento. La batería dura tranquilamente una semana, larguísima autonomía además del hecho de ser extremadamente selectivo a la hora de disparar.

Lo curioso es que desde que empecé con la fotografía, ni siquiera he vuelto a España de nuevo. He estado fotografiando solo y exclusivamente en países Asiáticos.

Si tengo que guardar la cámara y las lentes por alguna razón, uso una mochila típica que utilizan los niños para ir al cole, envuelvo mi equipo con algo de ropa y listo. Puede sonar poco ortodoxo y descuidado, pero supongo que al viajar a lo mochilero, me ha convertido en una persona no tan cuidadosa con mis pertenencias, dentro de unos límites por supuesto. Además, tengo clarísimo que este equipo aguanta perfectamente mis trotes.

Hasta ahora la foto de calle me ha dado muchos dolores de cabeza, sufrimiento y no demasiadas alegrías. Pero esta rama de la fotografía te curte, y al ser prácticamente solitaria (pese a estar rodeado de gente), es un ejercicio brutal para el auto-conocimiento y la observación, ¡Es magnífica!.

La clave es ser persistente y nunca conformarse. Todo llegará, es cuestión de tiempo.

Web: victormorante.net
Instagram: @victormorante